El derecho en la maleta: reinventarse profesionalmente en el camino migrante
La migración no es solo un cambio de país. Es una transformación profunda: nos obliga a empezar de nuevo, a adaptarnos, a reconstruirnos… y a aprender a viajar ligeros. No solo con menos equipaje físico, sino también con menos cargas emocionales y profesionales.
Para quienes ejercemos profesiones tradicionales, como el Derecho, el desafío puede parecer aún mayor. Durante mis estudios en Derecho y Ciencias Políticas, aprendí los célebres “Mandamientos del abogado” de Eduardo Couture, y en particular el número X:
“Ama tu profesión. Trata de considerarla de tal manera que el día que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor proponerle que sea abogado.”
Hoy, tras casi 15 años viviendo fuera de mi país, con títulos que pierden validez cada vez que cruzo una frontera, me he sorprendido diciendo en tono irónico: “Si tuviera hijos, jamás les recomendaría estudiar Derecho.”
Y, sin embargo, si volviera a nacer, volvería a ser abogada.
Lo haría porque esa formación me dio las herramientas para defenderme e imponerme incluso en entornos desconocidos, donde no entiendo el idioma ni las costumbres. Porque los principios básicos del derecho —justicia, equidad, legalidad— son universales y aplican en cualquier Estado que se proclame democrático.
Migrar también transforma la profesión
Ser migrante implica desafíos que van más allá del trabajo: aprender un idioma, adaptarse a nuevas normas culturales, perder la red de contactos, sentir que hay que empezar desde cero. Pero también implica desarrollar dos capacidades clave: resiliencia y reinvención.
En mi experiencia, estas tres estrategias han sido fundamentales para transformar mi carrera sin dejar de lado mi vocación:
1. Reconocer tu valor: liderar desde lo que te hace único
Adaptarse no significa dejar de ser quien eres. Significa identificar qué puedes aportar a tu nuevo entorno y a quién pueden servir tus habilidades. La adaptación profesional no consiste únicamente en homologar títulos o dominar un idioma, sino en entender el contexto en el que estás e identificar el nicho en el que aportas valor.
El idioma, que en un principio parecía mi mayor obstáculo al llegar a Europa, se convirtió en mi ventaja: el español es la cuarta lengua más hablada del mundo y la segunda en número de hablantes nativos.
💡 Consejo para profesionales migrantes: céntrense en lo que los hace únicos. No se trata solo de adaptarse, sino de liderar desde la autenticidad y el reconocimiento de aquello que los hace valiosos.
2. Usar la institucionalidad a tu favor
Como migrante colombiana, descubrí que existe un conjunto de recursos legales e institucionales diseñados para apoyar a quienes viven fuera del país: la Constitución, la Ley 2136 de 2021, la Cancillería, las embajadas y consulados, y programas como “Colombia Nos Une”.
Informarse, aprovechar estos recursos estratégicamente y compartir esta información con otros connacionales puede marcar la diferencia en el proceso de adaptación. No estamos solos: hay estructuras diseñadas para protegernos y empoderarnos. Solo tenemos que aprender a utilizarlas.
3. Reconstruir tu red: las oportunidades están fuera de casa
Perder la red de contactos profesionales es uno de los desafíos más difíciles al migrar, pero también es una oportunidad para salir de la zona de confort y construir conexiones nuevas.
Asistí a congresos, conferencias, eventos de networking y me uní a asociaciones de migrantes y profesionales con objetivos similares. En mi primer simposio —sin hablar aún el idioma local— conocí a dos profesores que me invitaron a postularme a la universidad donde trabajaban. Ese encuentro fue el punto de partida para reconstruir mi carrera en Europa.
💡 Lección aprendida: las oportunidades existen, pero rara vez tocan a la puerta. Hay que salir a buscarlas.
Una maleta más ligera, pero más sabia
Hoy, mi maleta profesional ya no pesa como antes. Está llena de aprendizajes, estrategias y herramientas que me acompañan en cada nueva etapa. Ya no temo mudarme, empezar de nuevo o reinventarme.
Cada paso, cada reto y cada reinvención ha fortalecido mi vocación y ha confirmado que mi profesión —el derecho— no se quedó en un título: viaja conmigo, en la maleta, lista para abrir caminos donde sea que vaya.
📖 Si esta historia te inspiró, te invitamos a seguir leyendo más artículos en nuestra Revista SHE, donde celebramos el liderazgo, la resiliencia y el poder transformador de las experiencias migrantes.
✍️ Sobre la autora
Mayra Pérez Fonseca es abogada, licenciada en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad de Cartagena (Colombia) y Magíster en Derecho Internacional por la Universidad Nova de Lisboa (Portugal). Migrante desde hace más de 14 años, reside actualmente en Alemania.
📎 LinkedIn: Mayra Pérez Fonseca
📸 Instagram: @MayraPerezFonseca
