Dr. Ervin László: el legado de un pensador que nos enseñó a mirar el mundo como un todo
Hay personas cuya presencia no termina con su partida. Permanece en las preguntas que nos dejaron, en las conversaciones que siguen inspirando y en esa forma diferente de mirar el mundo que despertaron en quienes tuvieron la oportunidad de conocerlas.
El Dr. Ervin László es una de ellas.
Los pioneros tienen una cualidad especial: muchas veces solo son plenamente comprendidos cuando el mundo alcanza las preguntas que comenzaron a formular décadas atrás. Y estoy convencida de que eso ocurre con su pensamiento.
Tuve el privilegio de conocerlo en Londres, en 2016, durante un encuentro internacional de mujeres migrantes. Allí conocí también a su esposa, Carita, una mujer de extraordinaria calidez y generosidad, con quien mantuve una relación cercana a lo largo de los años.
Tiempo después, gracias a mi querida amiga Viola Edward, tuve el honor de entrevistarlo.
Antes de aquel encuentro había leído Science and the Akashic Field: An Integral Theory of Everything, una obra que despertó en mí más preguntas que respuestas y me permitió acercarme a la conversación desde la curiosidad de quien desea comprender, no solo conocer.
Aquella lectura cambió la naturaleza de mis preguntas y convirtió la entrevista en un verdadero diálogo sobre el futuro de la humanidad.
Hoy recupero aquella conversación. No como un ejercicio de nostalgia, sino como una invitación a volver a escuchar a un hombre cuya vida estuvo dedicada a comprender la complejidad del mundo y a invitarnos a pensar más allá de las fronteras tradicionales del conocimiento.
Una vida dedicada a conectar conocimientos
Su trayectoria difícilmente puede resumirse en unas pocas líneas.
Fue pianista prodigio, filósofo, científico y pensador de sistemas. Fundó el Club de Budapest, dirigió proyectos internacionales en el Instituto de las Naciones Unidas para Formación Profesional e Investigaciones —UNITAR— y fue elegido miembro de la Academia Húngara de Ciencias.
A lo largo de su vida publicó una extensa obra sobre ciencia, filosofía, sostenibilidad, evolución de la conciencia y teoría de sistemas. Disciplinas que durante mucho tiempo avanzaron por separado y entre las que él se empeñó en construir puentes.
Puede consultarse una descripción más amplia de su trayectoria en el Laszlo Institute of New Paradigm Research, institución que fundó para impulsar la investigación y el diálogo sobre nuevos modelos de conocimiento.
Pero reducir su legado a una sucesión de títulos, reconocimientos y publicaciones sería quedarse únicamente con la superficie.
Su mayor aportación no consistió solo en generar conocimiento. Nos invitó a cambiar el marco desde el que observamos el mundo.
Mientras gran parte del pensamiento moderno analizaba la realidad separándola en disciplinas, sectores y especialidades, él nos recordó que la vida no puede comprenderse desde la fragmentación.
Comprender significa descubrir las relaciones que hacen posible la vida. Reconocer los vínculos que unen a las personas, las organizaciones, la naturaleza y la conciencia dentro de un mismo proceso evolutivo.
Una visión que transformó mi manera de pensar
Esa mirada marcó profundamente mi forma de entender el mundo.
Con el paso de los años comprendí que muchas de las intuiciones que habían guiado mi trayectoria encontraban en su obra un extraordinario fundamento filosófico.
Siempre me ha resultado difícil contemplar la realidad por partes.
No concibo el liderazgo separado de la ética.
Ni la innovación alejada del propósito.
Ni la empresa sin las personas.
Ni la tecnología sin conciencia.
Tampoco entiendo el crecimiento económico sin considerar el impacto que nuestras decisiones generan en la sociedad y en el entorno.
Para mí, ninguna de estas dimensiones existe de manera aislada porque la vida tampoco funciona así.
Quizá por eso su obra resonó tan profundamente conmigo. No porque respondiera todas mis preguntas, sino porque puso palabras a una intuición que llevaba muchos años acompañándome.
Cuando fundé SHE todavía no conocía en profundidad todo su pensamiento. Sin embargo, con el tiempo comprendí que muchas de las ideas que dieron origen a nuestro ecosistema dialogaban de forma natural con su visión.
No encontré en sus libros una teoría que memorizar, sino la confirmación de una manera de comprender el liderazgo, la colaboración y el desarrollo humano.
Del pensamiento sistémico al ecosistema SHE
En SHE hablamos de ecosistema y no simplemente de organización porque creemos que ninguna transformación verdadera ocurre de manera aislada.
Crecemos en relación con otras personas.
Innovamos gracias a las conexiones.
Lideramos comprendiendo el sistema del que formamos parte.
Esta visión, que ha guiado nuestro trabajo durante más de una década, encuentra en el pensamiento de László uno de sus referentes más sólidos.
También está presente en los valores que definen SHE: liderazgo con propósito, inclusión, sostenibilidad, innovación, colaboración y una forma de avanzar que no pierde de vista la dimensión humana.
No se trata de crecer a cualquier precio ni de incorporar cada nueva tendencia porque parezca inevitable.
Se trata de comprender qué estamos construyendo, a quién afecta y qué consecuencias tendrá más allá de los resultados inmediatos.
Inteligencia artificial y comprensión humana
Vivimos en una época en la que la inteligencia artificial permite establecer conexiones entre millones de datos a una velocidad extraordinaria.
Pero conectar datos no es lo mismo que comprender relaciones.
Esa sigue siendo una tarea profundamente humana.
Quizá por eso este pensamiento resulta hoy especialmente valioso. Nos recuerda que la verdadera inteligencia no consiste únicamente en procesar información, sino en percibir las interdependencias que sostienen la vida.
Hablamos de innovación, sostenibilidad, inteligencia artificial y liderazgo responsable como si fueran ámbitos independientes.
Sin embargo, su trabajo señaló durante décadas precisamente lo contrario: el futuro dependerá de nuestra capacidad para integrar el conocimiento, actuar con conciencia y comprender que cada decisión forma parte de un sistema mucho mayor.
La tecnología puede ofrecernos herramientas poderosas.
Pero sigue correspondiéndonos decidir para qué las utilizamos, desde qué valores y al servicio de qué futuro.
Coherencia entre pensamiento y vida
Lo que más admiré de él no fue únicamente la brillantez de sus ideas, sino la coherencia con la que vivió sus convicciones.
En un tiempo en el que resulta relativamente sencillo construir discursos impecables, su vida nos recordó que el verdadero liderazgo aparece cuando nuestras decisiones y acciones reflejan aquello en lo que afirmamos creer.
Por eso comparto esta entrevista con profunda gratitud.
No solo como homenaje, sino como una invitación a detenernos, reflexionar y recuperar una mirada más amplia sobre el mundo que estamos construyendo.
Los grandes pensadores no desaparecen cuando dejan este mundo.
Permanecen en las preguntas que siguen despertando.
En las conversaciones que continúan inspirando.
Y en las personas que deciden observar la realidad con una conciencia más amplia.
El legado de Ervin László continúa recordándonos que nada existe de forma aislada y que el futuro dependerá, en gran medida, de nuestra capacidad para actuar desde esa conciencia de interdependencia.
Este es, para mí, uno de los aprendizajes más valiosos que nos dejó.
Juntos es mejor.
Verónica Sosa
Fundadora de SHE – Society for Hispanic Entrepreneurs
Business Fit Magazine
