Con más 18 Años en Europa… y Todo Cambió en 91 Días

Emigré de mi país, Venezuela en 1999. La verdad que siempre he tenido un espíritu libre y aventurero, recuerdo haber sido una rebelde con causa y a mis 24 años, cuando llegué a Canarias, mi vida cambio totalmente. No fue nada fácil el  mantenerme, vivir sin mis padres y sin familiares cerca.
Me acostumbré y empecé a crecer en un nuevo ambiente con nuevos amigos. Viví en Canarias por más de 10 años, me realicé como profesional, me casé y experimente el amor más grande que una pueda sentir, el de ser Mamá, fue maravilloso el sentir como crece día tras día esa personita dentro de mí….
Y justo cuando pensé que estaba totalmente completa…Mi vida tomó otro rumbo. Llegó el momento de tomar una decisión y mi esposo y yo, pensamos que era una excelente opción el mudarnos a Bélgica por el bien de nuestra hija Laura, ya que estaríamos más cerca de su familia. Si bien pienso todavía así, fue uno de los cambios más duros que he experimentado en mi vida, el clima, la cultura, el idioma…Ahí me di cuenta de que yo no era tan fuerte como pensaba: pasé mucho tiempo muy triste, con depresión, me encontraba muy sola. Empecé a estudiar en la Universidad de Antwerpen el idioma y a hacer trabajos como voluntaria en un geriátrico, además de dar clases de zumba (bailar es una de mis pasiones).
De alguna manera, tenía que combatir aquella tristeza de verme sin nada en las manos y sí, sonará egoísta, pero todo lo que había construído se había esfumado entre mis dedos.

Hasta que un día me hablaron de las ventajas que yo podía obtener si utilizaba internet como un medio de conexión y productividad. Recuerdo esa primera vez que Joselyn Quintero y yo tuvimos esa conversación.
Conocerla me abrió un abanico de posibilidades, me habló de lo extenso que podría ser el trabajar a través de internet y que si había trabajado toda mi vida en publicidad, sería mejor que lo intentara a través de la red, así no tendría barreras geográficas, ni limitaciones por el idioma.

Así fue como empecé mi camino, dedicada totalmente a desaprender y aprender. Fui adentrándome en este mundo fascinante y logré descubrirme de nuevo, reconfirmé que lo que más amo en la vida aparte de mi bella hija, es el compartir con las personas y animarles a dar lo mejor de ellas para poder recibir lo mejor del mundo que nos rodea. Pero nada tuvo mayor impacto que haber invertido en el programa con mi mentor favorito, alguien que me enseñó cuán lejos puedes llegar en sólo 91 días.

He pasado por muchos altibajos que seguro te iré contando a medida que transcurra el tiempo, pero pasar por todo esto me hizo darme cuenta de que las hispanas poseemos muchas virtudes que podemos aprovechar para ser emprendedoras de éxito. Eso lo comprobé durante 91 días dictando conferencias en el mundo.

¿Cómo puede alguien llevar adelante una familia y un emprendimiento que requiere mi presencia en varias partes del mundo? Sin duda que la respuesta la da una de las grandes ventajas que tenemos las mujeres hispanas: PASIÓN.
La pasión tiene dos formas de expresarse:

  1.      Pasión Pasiva: Conocida coloquialmente como Sensualidad, la pasión pasiva se manifiesta cuando llegamos a un lugar y nos convertimos en el imán que atrae las miradas de todos los que están presentes. Es difícil para algunas hispanas pasar desapercibidas, incluso siendo tímidas. Nosotras alimentamos la sensualidad cada vez que atendemos nuestra feminidad: arreglarnos el cabello, usar zapatos de tacón, combinar colores y prendas de vestir, maquillarnos para lucir bonitas. Esa es una de las primeras diferencias culturales que tenemos con los lugares donde vivimos, porque muchas mujeres confunden comodidad o naturalidad con descuido. Para nosotras, acicalarnos y arreglarnos es tan normal, que no nos resulta incómodo, sino placentero. Es por ello que marcamos la diferencia sin esfuerzo aparente.
  2.       Pasión Activa: Si algo tenemos las hispanas cuando emprendemos, es que nos apasionamos con facilidad. Somos fundamentalmente emocionales, y eso hace que se encienda la llama cuando tenemos una idea. Podemos arrastrar a muchas personas con nuestras ideas, porque sabemos hablar desde el corazón. Esa pasión también nos convierte en personas resolutivas, que siempre creamos maneras de buscarnos la vida y sabemos enfrentarnos a los riesgos. Muchas de nosotras a veces nos quejamos de que las cosas son lentas o de que las personas a nuestro alrededor van muy lento. ¡Eso es pasión en acción!

¿Qué hacemos con pasión y sin dinero? Un ejemplo que he puesto en práctica en mi emprendimiento es hacer intercambios o convenios de talento. Esta acción me ha permitido, hasta el día de hoy, saber que estoy protegida ante cualquier percance. Ese sentimiento de protección a su vez, me ha regalado seguridad en mí misma, y es una fuerza que proyecto diariamente en mi emprendimiento.
Nosotras le ponemos pasión a la vida. Cuando una mujer hispana hace algo, lo hace con intensidad, lo vivimos, lo sentimos, lo disfrutamos,… Esta energía que le ponemos al día a día, es aplicable en nuestro emprendimiento y nos va a dar el empuje suficiente para avanzar en nuestro camino hacia el éxito.
Cuanto más nos conozcamos a nosotras mismas, mucho mejor, ya que tendremos más armas en el camino del emprendimiento para lograr el éxito que soñamos. Imagina que tu emprendimiento es como apuntarse al gimnasio, ¡no veremos ese cambio en nuestro cuerpo hasta los 3 meses!

Si te sientes triste, aislada e incomprendida, créeme que no estás sola. Yo pasé por lo mismo, yo también hice mil cosas para salir adelante, pero lo importante es evitar quedarte en un estado de parálisis por análisis, o creer que lo necesitas absolutamente todo para comenzar.

Siempre voy a estar aquí para apoyarte, sólo debes seguirme en Facebook,  Instagram, o contactarme por email a veronica@hispanasemprendedoras.eu. Espero haberte transmitido la fuerza, seguridad y la positividad suficiente para que te animes a ser una Hispana Emprendedora en Europa.

Verónica Sosa
Conferencista Internacional
Fundadora de BusinessFit